Blog de Mamá

Todo el mundo tiene una opinión

Cuando estaba embarazada,  hubo una época en la que me fue muy difícil tolerar la opinión de la gente hacia lo que pasaría cuando naciera Julieta y de lo que uno debe o no hacer, de igual manera las acciones de algunas personas me molestaban más de lo normal, así que si estás embarazada y te pasa eso, tranquila que no eres la única.

Opiniones van y vienen, escuchar: te va a costar mucho re-incorporarte  a trabajar , lloran toda la noche, no puedes comer ciertos alimentos, no hagas esfuerzo, ya deberías de descansar,  si te la cuida tu mamá te echas la soga al cuello, y bueno un millón de cosas más,  al punto en que habían días que se  los juro me sentía como el personaje de Furia, el de la película Intensamente.

Al ser madre primeriza todo el mundo te quiere ayudar, pero en ocasiones uno no quiere escuchar a todo el mundo, algo que a mí me sirvió y me sigue sirviendo, y  les recomiendo es que busquen una amiga o conocida que haya tenido un bebé recientemente,  y hazla tu aliada, tu consejera: yo tengo una, para mi ella es mi ángel,  todas mis dudas e incertidumbres me las resuelve, me da consejos y desde que estoy embarazada me ha ayudado,  sin ella me sentiría perdida.

Mi mamá  hace 27 años que no tiene un bebé,  así que está un poco desactualizada con algunos temas, así que haber encontrado a mi amiga ha sido una gran ayuda, además ya ha experimentado así que es como hacer un bechkmaketing infantil, porque no tienes que hacer prueba y error para todos los temas,  así que encuentra tu confidente, vas a ver que a ella si la vas a tolerar.

Ella para mi es mi confidente, esa persona que entiende mi frustración, mi incertidumbre, mis ganas de llorar, cuando llevas horas chineando, jugando y nada que se calma. Ella es mi amiga incondicional, la puedo llamar, escribir, preguntar y saben algo muy importante: no me juzga, no me etiqueta, no me da su única opinión, ella me escucha y me aconseja, que eso es lo que toda mamá primeriza necesita.

Cuantas como mamás, no recomendamos, opinamos, juzgamos; pero en algún momento nos hemos puesto del otro lado de la acera; le hemos preguntado a esta futura mamá primeriza como se siente, que piensa, que necesita, o simplemente la hemos escuchado o más bien (como típica mamá) la bombardeamos de opiniones, gustos y preferencias nuestras. Le has preguntado a esta mamá que ya tiene bebé como esta, que hace, que necesita, le has dado una mano amiga para que simplemente respire, pero no, no lo hacemos, hay un chip natural que se nos activa siendo mamás, que lo único que hacemos es opinar.

Y créanme, cuando estuve embarazada, a mí me paso algo que ya no tiene vuelta atrás y saben que es: ya no tengo filtro con lo que digo, como que todo lo que pienso se me sale, que puede herir soy consciente, pero muchas veces la persona que me daba su opinión  no la toleraba,  saben por qué, porque no le pregunté que pensaba, simplemente ella me dio su punto de vista y no me interesaba.

Hay amigas de amigas, hay amigas que tienen bebés y otras que no, hoy mi confidente y amiga tiene nombre y apellido, tiene dos bellas niñas y créanme que sin ella yo no sería la mamá que soy, ella me ha enseñado, ha estado desde el momento  que le dije estaba embarazada, me ha apoyado, me dio su consejo, su punto de vista, pero lo más importante para mí en aquel momento fue su hombro para recostarme y sentirme tranquila, de que no estoy sola, que hay alguien a mi lado ( que no ha vivido lo mismo ) pero hemos vivido algo similar que es tener un hijo. Que como mamás nos podemos equivocar pero es nuestra naturaleza, porque ningún niño viene con manual.

Y por qué digo que no es lo mismo, porque unas lo planean y otras simplemente reciben la noticia de sorpresa.

Tenemos amigas, yo tengo una amiga que no tiene bebé,  y saben es muy diferente salir con la que tiene bebé a la que sí la tiene, y saben las dos son necesarias, ambas te van apoyar, ambas aman a tu bebé, pero cada una tendrá un punto de vista diferente, y te vas a divertir con una o con la otra, pero sal, respira, vive. Esas amigas estarán ahí, mi amiga que no tiene bebé trabajamos juntas, y todo mi embarazo me cuido y cuando la llame para decirle que Juli ya iba a nacer, se quedó despierta hasta el último momento de la noche, asumo que con el corazón en la mano, pero espero a que la princesa de mis ojos naciera para verla por un video y saber que ese angelito que había cuidado tanto estaba bien, y para cuando yo despertara encontrara uno de los post en Facebook más emotivos que pude haber recibido ese día.

Yo te invito a que si te sientes sola, busca esa amiga, ella no te va a negar nada, ella no te va a encasillar ni juzgar ni etiquetar, no te va a decir si la cesárea es buena o mala, va a estar ahí simplemente, no te va a decir si dar pecho es lo mejor o no, ella,  como alguien que una vez me dijo “no tiene nada de malo dar formula”, todas somos diferentes, nuestros cuerpos son diferentes y no podemos sentirnos mal por eso.

Yo tengo una amiga mamá, y tú? Sino la tienes sal a buscarla, créeme ella un día cargará a tu bebé un rato, unos minutos para que tú puedas comer tranquila y reírte un instante antes de volver a tu labor de todos los días, de ser mamá, y sabes, para tu bebé siempre serás la mejor mamá del mundo.

 

Fotografía: Marcela Bertozzi.